Cobertura pensada para eventos pequeños

Primero revisamos la fecha, el lugar, la duración y los momentos que no pueden faltar. Con esa base preparamos una propuesta de cobertura acorde al ritmo del encuentro y a los entregables acordados.

En eventos de medio día, la cobertura suele adaptarse a una jornada de entre cuatro y seis horas. El trabajo posterior incluye selección, curaduría y edición de las imágenes que mejor representan la historia del evento.

Planificamos momentos clave, retratos y entrega privada con edición cuidada.

Desde la consulta inicial hasta la galería final, cada etapa se define con claridad para que la cobertura fluya sin interrumpir el evento.

La galería privada facilita revisar las fotografías con orden y comparar vistas preliminares con los archivos finales editados. Así, la elección de imágenes resulta más clara y práctica para cada cliente.

También contemplamos retratos de invitados y de quienes exponen o presentan, siempre que el acceso y las condiciones del lugar lo permitan. Todo se confirma antes de la sesión para mantener una coordinación simple y realista.